
Una familia confinada mientras el mundo se desmorona. La convivencia forzada transforma el hogar en un laberinto de tensiones: secretos guardados, heridas del pasado, y la inquietante presencia del abuelo generan una atmósfera sofocante. A través de los ojos de quien permanece distante, el protagonista detecta señales perturbadoras —objetos desplazados, silencios cargados, conversaciones incompletas—. Lo que comienza como confinamiento se revela como algo más oscuro: una prisión tejida por secretos familiares que amenazan con desmoronar todo. En estas cuatro paredes, nadie está verdaderamente a salvo.